Cuando el balón ruede en el Estadio Banorte -antes conocido como Estadio Azteca- en junio del 2026, México no solo estará inaugurando una nueva edición de la Copa Mundial de la FIFA. También estará activando una maquinaria económica que podría transformar sectores enteros del país.
La Copa del Mundo que organizarán México, Estados Unidos y Canadá promete ser la más grande en la historia del fútbol. Sin embargo, más allá de los partidos y la emoción deportiva, el Mundial 2026 representa una oportunidad estratégica para detonar inversión, turismo y desarrollo urbano.
En otras palabras, el torneo se perfila como un catalizador para el impacto económico en México, un fenómeno que ya comienza a dimensionarse entre estimaciones gubernamentales, análisis empresariales y estudios académicos.
Un evento global con potencial económico probado
Para entender el potencial del Mundial 2026, conviene mirar lo ocurrido en ediciones anteriores.
De acuerdo con un análisis...
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