En el empresariado hay una regla no escrita: cuando una regulación toca la estructura productiva, conviene leerla dos veces. La Ley General de Economía Circular, aprobada el 19 de enero de 2026, no es un ajuste técnico ni una concesión discursiva a la agenda verde. Es una redefinición del modelo industrial en México.
Durante años, la sostenibilidad fue interpretada como diferenciador reputacional. Hoy, la economía circular se convierte en mandato normativo y, con ello, en variable financiera. Cuando el Estado establece métricas, indicadores y obligaciones, el mercado responde.
“Es muy importante destacar que por fin en México tenemos una primera versión oficial de la Ley de Economía Circular. Es un esfuerzo que se hizo durante mucho tiempo”, afirma Rogelio Villanueva Macdonel, especialista en sostenibilidad y regulación internacional.
El especialista advierte algo más relevante: “No se trata solamente de reciclar. Se trata de rediseñar procesos productivos completos bajo un enfoque... Contenido exclusivo: Suscríbete para leer el artículo completo.Registro

